Hay momentos en que el cuerpo envía señales que no se pueden ignorar: una falta de aire que aparece de pronto, un dolor en el pecho que no tiene explicación clara, el corazón latiendo más rápido de lo normal. Si usted o alguien cercano ha experimentado algo así, es comprensible que surja la pregunta: ¿qué pasa si un coágulo llega al pulmón? La respuesta merece ser explicada con claridad, sin rodeos y sin alarmar innecesariamente, porque entender lo que ocurre dentro del cuerpo es el primer paso para tomar decisiones informadas.
La embolia pulmonar es una de las complicaciones más serias de la trombosis venosa profunda (TVP), esa condición en la que se forma un coágulo de sangre dentro de una vena, generalmente en la pierna. No siempre da avisos previos, y por eso vale la pena conocerla antes de que se convierta en una emergencia.
Cómo viaja un coágulo desde la pierna hasta el pulmón
Cuando se forma un coágulo en una vena profunda de la pierna, en la mayoría de los casos permanece en su lugar. Sin embargo, existe la posibilidad de que ese coágulo, o una parte de él, se desprenda y comience a desplazarse a través del torrente sanguíneo. La sangre venosa viaja desde las extremidades hacia el corazón y de ahí hacia los pulmones, que es donde se oxigena. Si el coágulo llega hasta las arterias pulmonares, puede obstruirlas parcial o totalmente.
Eso es exactamente una embolia pulmonar: un bloqueo en una arteria del pulmón causado por un coágulo que se originó en otro lugar del cuerpo, con mayor frecuencia en las venas profundas de las piernas. Según datos de la Sociedad Europea de Cardiología, la embolia pulmonar afecta a aproximadamente 100 a 200 personas por cada 100,000 habitantes al año, y representa la tercera causa de muerte cardiovascular a nivel mundial, después del infarto y el accidente cerebrovascular.
La gravedad depende del tamaño del coágulo y de cuántas arterias pulmonares queden bloqueadas. Un coágulo pequeño puede causar síntomas leves o incluso pasar desapercibido; uno grande puede comprometer la función del corazón y los pulmones de forma crítica en cuestión de minutos.
Síntomas de la embolia pulmonar: cómo distinguirla de un infarto o una crisis de ansiedad
Uno de los mayores desafíos de la embolia pulmonar es que sus síntomas pueden confundirse fácilmente con otras condiciones. El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, angiólogo y cirujano vascular con consulta en Monterrey, señala que reconocer las diferencias puede marcar una diferencia crítica en el tiempo de atención.
Los síntomas más frecuentes de la embolia pulmonar incluyen:
- •Falta de aire súbita , que aparece sin esfuerzo previo y no mejora con el reposo
- •Dolor en el pecho , generalmente agudo, que puede empeorar al respirar profundo
- •Palpitaciones o sensación de que el corazón late muy rápido o de forma irregular
- •Tos seca , en ocasiones con pequeñas cantidades de sangre
- •Mareo o sensación de desmayo
- •Piel pálida, azulada o sudoración fría
La diferencia con un infarto es que en la embolia pulmonar el dolor suele estar más relacionado con la respiración y no irradia al brazo o la mandíbula como ocurre típicamente en el infarto al miocardio. La diferencia con una crisis de ansiedad es que en la embolia los síntomas no ceden con técnicas de relajación y suelen ir acompañados de signos físicos objetivos como baja saturación de oxígeno. Ante cualquier duda, la indicación es clara: llamar a urgencias de inmediato . No esperar a ver si mejora.

¿Quién tiene más riesgo de desarrollar una embolia pulmonar?
La embolia pulmonar no ocurre de forma aleatoria. Existe un perfil de riesgo bien documentado que el médico evalúa durante la consulta. Los factores más frecuentes incluyen haber tenido una trombosis venosa profunda previa, haber estado inmovilizado por cirugía, hospitalización prolongada o viajes de larga duración, tener cáncer activo, estar en tratamiento con ciertos anticonceptivos hormonales, tener obesidad, o presentar condiciones que afectan la coagulación de la sangre.
También existe mayor riesgo en personas con insuficiencia venosa crónica o várices no tratadas, ya que el flujo sanguíneo lento en las venas de las piernas favorece la formación de coágulos. El embarazo y el posparto inmediato representan otro período de vulnerabilidad importante. Conocer el propio perfil de riesgo permite tomar medidas preventivas antes de que ocurra un evento.
¿Cuándo acudir al especialista?
Si usted presenta falta de aire repentina, dolor en el pecho o palpitaciones sin causa aparente, debe buscar atención de urgencias de inmediato , sin esperar una cita programada. La embolia pulmonar es una emergencia médica que requiere diagnóstico y tratamiento hospitalario urgente.
Fuera de una situación aguda, es recomendable consultar con un angiólogo si usted tiene diagnóstico previo de trombosis venosa profunda, si nota hinchazón persistente en una pierna, si tiene factores de riesgo conocidos y va a someterse a una cirugía, o si tiene várices que no han sido evaluadas. La prevención comienza con una valoración oportuna, no con una emergencia.
Estudios diagnósticos que se utilizan para confirmar una embolia pulmonar
En el contexto hospitalario, el médico puede solicitar varios estudios para confirmar el diagnóstico. El más utilizado es la angiotomografía computarizada de tórax , que permite visualizar directamente los coágulos en las arterias pulmonares con alta precisión. También se emplea el gammagrama ventilación-perfusión , útil en pacientes que no pueden recibir contraste.
En la consulta ambulatoria, el ultrasonido dúplex venoso de las extremidades inferiores es fundamental para detectar trombosis en las piernas antes de que ocurra una embolia. El Dr. Heredia Plaza utiliza este estudio como parte del protocolo diagnóstico vascular en su práctica en Monterrey, ya que permite identificar coágulos con alta sensibilidad sin radiación ni procedimientos invasivos. Complementariamente, el análisis de dímero D en sangre puede orientar el diagnóstico, aunque su interpretación siempre debe hacerse en contexto clínico.
Opciones de manejo: lo que ocurre cuando se confirma una embolia pulmonar
El tratamiento de la embolia pulmonar depende de su gravedad y del estado general del paciente. En la mayoría de los casos, el manejo inicial consiste en anticoagulación , es decir, medicamentos que evitan que el coágulo crezca y permiten que el cuerpo lo disuelva gradualmente. Estos medicamentos pueden administrarse de forma inyectable al inicio y luego continuar por vía oral durante semanas o meses.
En casos de embolia masiva con compromiso hemodinámico severo, puede considerarse la trombólisis , que consiste en administrar medicamentos para disolver el coágulo de forma más rápida, o procedimientos endovasculares para extraerlo mecánicamente. Estas decisiones las toma el equipo médico hospitalario en función de la situación clínica de cada paciente. No existe un tratamiento único ni infalible; cada caso requiere evaluación individualizada.
Prevención: tratar la trombosis de pierna a tiempo es la clave
La mejor forma de prevenir una embolia pulmonar es evitar que se forme un coágulo en las piernas, o tratarlo oportunamente si ya existe. El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, certificado por el Consejo Mexicano de Angiología y miembro de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular y la American Vein & Lymphatic Society, enfatiza que la trombosis venosa profunda no tratada es el principal eslabón que lleva a la embolia pulmonar.
Algunas medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo incluyen:
- •Mantenerse activo y evitar períodos prolongados de inmovilidad
- •Hidratarse adecuadamente, especialmente en viajes largos
- •Usar medias de compresión cuando el médico lo indique
- •Seguir el tratamiento anticoagulante prescrito después de una cirugía o durante el embarazo si así se recomienda
- •Tratar oportunamente las várices e insuficiencia venosa crónica
- •Acudir a valoración si nota hinchazón, calor o dolor en una pierna sin causa aparente
La prevención no es complicada, pero requiere atención y seguimiento médico. Ignorar los síntomas de trombosis en la pierna con la esperanza de que mejoren solos es el error más frecuente que lleva a complicaciones evitables.
Ante síntomas agudos como falta de aire o dolor en el pecho, acuda a urgencias de inmediato.

Preguntas frecuentes sobre la embolia pulmonar
¿Qué pasa si un coágulo llega al pulmón? Cuando un coágulo formado en una vena, generalmente de la pierna, se desprende y viaja a través de la sangre hasta las arterias pulmonares, bloquea el flujo de sangre hacia una parte del pulmón. Esto produce falta de aire súbita, dolor en el pecho y palpitaciones, y representa una emergencia médica que requiere atención hospitalaria inmediata.
¿Toda trombosis venosa profunda termina en embolia pulmonar? No. La mayoría de los casos de trombosis venosa profunda no evolucionan a embolia pulmonar, especialmente cuando se diagnostican y tratan a tiempo. Sin embargo, el riesgo existe y justifica la atención oportuna ante cualquier síntoma sugestivo.
¿Se puede sobrevivir a una embolia pulmonar? Sí. Con diagnóstico y tratamiento oportunos, la mayoría de los pacientes se recuperan. La mortalidad es significativamente mayor cuando el diagnóstico se retrasa o cuando la embolia es masiva. Por eso la rapidez en la atención es determinante.
¿Cómo sé si tengo trombosis en la pierna antes de que llegue al pulmón? Los síntomas más comunes de trombosis venosa profunda incluyen hinchazón en una sola pierna, calor, enrojecimiento y dolor al caminar o al presionar la pantorrilla. Ante estos síntomas, una valoración con ultrasonido dúplex puede confirmar o descartar el diagnóstico.
Si tiene factores de riesgo o ha presentado síntomas que le generan dudas, el equipo del Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza en Monterrey puede orientarle con una valoración vascular completa. La claridad comienza con una conversación.
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