Hay un momento que muchos pacientes con diabetes describen de forma muy similar: primero sintieron ardor, hormigueo o calambres en los pies, y con el tiempo… dejaron de sentir casi nada. Ese silencio no es alivio. Es una señal de que algo importante está ocurriendo en los nervios. Entender qué es la neuropatía diabética en los pies —cómo empieza, cómo avanza y qué se puede hacer— es el primer paso para protegerse de consecuencias más serias.
Este artículo está pensado para quienes ya tienen un diagnóstico de diabetes y quieren comprender mejor lo que está pasando en su cuerpo, o para quienes acompañan a un familiar en ese proceso. La información aquí presentada no sustituye la valoración médica individual, pero puede ayudar a llegar a esa consulta con más claridad y menos miedo.
¿Qué es la neuropatía diabética y por qué afecta los pies?
La neuropatía diabética es el daño progresivo que sufren los nervios periféricos como consecuencia de niveles elevados de glucosa en sangre durante un período prolongado. Los nervios, para funcionar correctamente, necesitan un suministro constante de oxígeno y nutrientes. Cuando la glucosa se mantiene alta, los vasos sanguíneos pequeños que alimentan esos nervios se deterioran, y el tejido nervioso comienza a perder su capacidad de transmitir señales con precisión.
Los pies son los primeros en verse afectados porque los nervios que llegan hasta ellos son los más largos del cuerpo. A mayor longitud, mayor vulnerabilidad. Se estima que entre el 50% y el 60% de las personas con diabetes desarrollarán algún grado de neuropatía a lo largo de su vida, según datos de la Asociación Americana de Diabetes. El riesgo aumenta con los años de evolución de la enfermedad y con un control glucémico deficiente.
Las dos fases: cuando duele y cuando ya no sientes
La neuropatía diabética en los pies no aparece de golpe. Tiene una evolución que el Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, Angiólogo y Cirujano Vascular con consulta en Monterrey, describe en dos etapas bien diferenciadas que es importante conocer.
La primera es la fase irritativa . En esta etapa, los nervios dañados envían señales distorsionadas: ardor, hormigueo, pinchazos, calambres nocturnos o una sensación de electricidad en los pies. Es incómodo y a veces muy doloroso, pero paradójicamente es la fase en que el sistema nervioso todavía está activo. Si usted ha experimentado ardor en los pies que empeora por las noches, es posible que ya esté en esta etapa.
La segunda es la fase deficitaria . Aquí los nervios han perdido tanta capacidad de conducción que el dolor desaparece. El pie se vuelve insensible al calor, al frío, a la presión y al dolor. Este es el momento más peligroso: una herida, una ampolla o una úlcera pueden desarrollarse sin que el paciente lo note, porque simplemente no duele. Es la antesala directa del pie diabético .
Respuesta directa: La neuropatía diabética empieza con ardor, hormigueo y calambres —señales de nervios irritados— y avanza hasta la pérdida de sensibilidad, cuando las heridas dejan de doler y pasan inadvertidas. Esa pérdida de dolor no es mejoría: es el riesgo más alto.

¿Cómo se diagnostica en consultorio?
El diagnóstico de la neuropatía diabética no requiere estudios complejos ni dolorosos. En la mayoría de los casos, una evaluación clínica bien realizada en menos de diez minutos es suficiente para identificar el grado de afectación.
Las dos herramientas principales son el monofilamento de Semmes-Weinstein y el diapasón de 128 Hz . El monofilamento es un filamento de nylon que se apoya suavemente sobre distintos puntos del pie: si el paciente no lo siente, hay pérdida de sensibilidad protectora. El diapasón evalúa la percepción de vibración, que suele deteriorarse antes que otras sensaciones. Ambas pruebas son indoloras, rápidas y altamente informativas.
En algunos casos se complementa con estudios de conducción nerviosa o electromiografía, que permiten cuantificar con mayor precisión el daño existente. La valoración vascular con ultrasonido dúplex también puede ser relevante, ya que la neuropatía frecuentemente coexiste con enfermedad arterial periférica, una combinación que eleva considerablemente el riesgo de complicaciones.
¿Se puede revertir la neuropatía diabética?
Esta es una de las preguntas más frecuentes, y merece una respuesta honesta. En la mayoría de los casos, el daño nervioso establecido no revierte por completo . Sin embargo, un control glucémico sostenido y adecuado puede detener la progresión, reducir los síntomas en la fase irritativa y, en algunos pacientes con daño leve, permitir una recuperación parcial.
Lo que sí está bien documentado es que mejorar el control de la glucosa, la presión arterial y los lípidos reduce significativamente la velocidad de avance de la neuropatía. El estudio DCCT (Diabetes Control and Complications Trial) demostró que el control intensivo de la glucemia reduce el riesgo de neuropatía hasta en un 60% en pacientes con diabetes tipo 1. Datos similares existen para diabetes tipo 2.
La honestidad clínica importa: no existe un tratamiento que «cure» la neuropatía establecida, pero sí existen estrategias que pueden mejorar la calidad de vida y frenar el deterioro.
Manejo del dolor neuropático
Cuando la fase irritativa genera dolor significativo, existen opciones de manejo médico que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida. El tratamiento es siempre individualizado y debe ser indicado por un médico tras una valoración completa.
Entre los enfoques más utilizados se encuentran ciertos medicamentos de acción sobre el sistema nervioso, como algunos anticonvulsivantes y antidepresivos que han mostrado utilidad en el dolor neuropático, así como cremas tópicas en casos seleccionados. Ninguno de estos tratamientos está exento de efectos secundarios, por lo que la indicación debe ser personalizada.
El manejo del dolor neuropático no es el único objetivo: también se trabaja sobre el control metabólico, la salud vascular y la educación del paciente para el autocuidado diario.
Autocuidado diario cuando ya no sientes igual
Cuando la sensibilidad en los pies está disminuida, el autocuidado se convierte en una herramienta de protección fundamental. El Dr. Heredia recomienda incorporar los siguientes hábitos de forma consistente:
- •Revisar los pies cada día con buena iluminación, incluyendo la planta y entre los dedos. Si la movilidad lo dificulta, usar un espejo o pedir ayuda.
- •Lavar los pies con agua tibia —nunca caliente, porque no se percibe bien la temperatura— y secar bien, especialmente entre los dedos.
- •Aplicar crema hidratante en el dorso y la planta, evitando el espacio interdigital.
- •No caminar descalzo, ni en casa. El riesgo de heridas inadvertidas es real.
- •Usar calzado cómodo, de punta ancha, sin costuras internas que puedan rozar.
- •Revisar el interior del calzado antes de ponérselo, buscando objetos o irregularidades.
- •No cortarse los callos ni las uñas de forma agresiva sin orientación profesional.
Estas medidas no son opcionales cuando hay neuropatía: son parte del tratamiento.
¿Cuándo acudir con un especialista vascular?
La neuropatía diabética y la enfermedad vascular periférica frecuentemente coexisten. Un Angiólogo y Cirujano Vascular puede evaluar no solo el estado de los nervios, sino también la circulación en los pies, identificando si hay compromiso arterial que agrave el riesgo de úlceras o infecciones.
Se recomienda una valoración especializada si usted nota cualquiera de las siguientes situaciones:
- •Heridas o ampollas en los pies que tardan más de dos semanas en sanar.
- •Cambios de color en la piel del pie (palidez, enrojecimiento o zonas oscuras).
- •Pérdida de vello en las piernas o piel muy seca y brillante.
- •Dolor en las pantorrillas al caminar que cede con el reposo.
- •Diagnóstico de diabetes con más de cinco años de evolución sin evaluación neurológica de los pies.
La prueba de sensibilidad con monofilamento debería realizarse al menos una vez al año desde el momento del diagnóstico de diabetes. Es una medida preventiva sencilla que puede marcar una diferencia significativa.

Prevención: lo que sí está en sus manos
La neuropatía diabética no es inevitable. El factor modificable más importante es el control glucémico sostenido. Mantener la hemoglobina glucosilada (HbA1c) dentro de los rangos recomendados por su médico, controlar la presión arterial y los niveles de colesterol, no fumar y mantenerse activo físicamente son medidas que, en conjunto, reducen de forma significativa el riesgo de desarrollar o agravar la neuropatía.
La detección temprana también es prevención. Identificar la fase irritativa antes de que avance a la fase deficitaria permite actuar con mayor margen de maniobra. Por eso, la revisión anual de los pies en pacientes con diabetes no es un trámite: es una herramienta clínica con impacto real.
El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, certificado por el Consejo Mexicano de Angiología, Cirugía Cardiovascular y Endovascular , miembro de la Sociedad Europea de Cirugía Vascular y de la American Vein & Lymphatic Society, atiende en Monterrey, Nuevo León, con formación internacional en Nueva York, Londres, Brasil y Alemania. Su enfoque combina la evaluación vascular completa con orientación clara y cercana para cada paciente.
Si tiene diabetes y no ha tenido una evaluación de sensibilidad en los pies en el último año, o si ya nota cambios en la sensibilidad, este es el momento de agendarlo. Una valoración a tiempo puede evitar complicaciones que son prevenibles.
Preguntas frecuentes
¿La neuropatía diabética solo afecta los pies? No. Puede afectar otros nervios del cuerpo, incluyendo los que controlan funciones digestivas, cardíacas o sexuales. Sin embargo, la forma más frecuente —la neuropatía periférica— comienza en los pies y avanza hacia las piernas.
¿Si ya no siento dolor en los pies, significa que mejoré? No necesariamente. La pérdida de sensibilidad puede indicar que la neuropatía avanzó a la fase deficitaria, que es la más riesgosa. Es importante que un médico evalúe ese cambio.
¿Cuánto tiempo tarda en desarrollarse la neuropatía? Puede comenzar a manifestarse desde los primeros años del diagnóstico, especialmente si el control glucémico no ha sido adecuado. En algunos casos, ya está presente en el momento del diagnóstico de diabetes tipo 2, porque la enfermedad puede haber estado silenciosa por años.
¿Puedo seguir haciendo ejercicio si tengo neuropatía en los pies? En la mayoría de los casos sí, con las precauciones adecuadas: calzado apropiado, revisión de los pies antes y después de la actividad, y preferencia por ejercicios de bajo impacto. Su médico puede orientarle según su situación específica.
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