Hay una pregunta que muchos pacientes formulan con cierta frustración: «Hace cuatro años tuve una trombosis en la pierna, me trataron, me dijeron que estaba bien… ¿por qué ahora tengo la pierna hinchada, pesada y con manchas oscuras?» Es una pregunta completamente válida, y la respuesta tiene nombre propio: síndrome postrombótico . Comprender qué son las secuelas de una trombosis en la pierna, por qué aparecen y qué se puede hacer al respecto es el primer paso para dejar de vivir con esa incertidumbre.
Este artículo está escrito para quienes ya pasaron por una trombosis venosa profunda (TVP) y hoy enfrentan molestias que no saben cómo interpretar. No hay razón para alarmarse, pero sí para informarse y actuar con criterio.
¿Por qué ocurre el síndrome postrombótico?
Cuando se forma un coágulo dentro de una vena profunda de la pierna, el sistema venoso sufre un daño que no siempre se repara por completo. Las venas tienen válvulas internas que funcionan como compuertas: abren para dejar pasar la sangre hacia el corazón y cierran para evitar que regrese hacia abajo. Un episodio de trombosis puede destruir o deformar esas válvulas de manera permanente.
El resultado es lo que los especialistas llaman insuficiencia venosa crónica postrombótica : la sangre ya no sube con eficiencia y se acumula en la parte baja de la pierna. Con el tiempo, esa presión sostenida daña los tejidos circundantes. Se estima que entre el 20 y el 50 por ciento de los pacientes que han tenido una TVP desarrollan síndrome postrombótico en los dos años siguientes, y en algunos casos los síntomas aparecen incluso más tarde.
El síndrome postrombótico ocurre porque el coágulo daña las válvulas venosas de forma irreversible, lo que impide el retorno normal de la sangre hacia el corazón. Esta disfunción valvular genera hipertensión venosa crónica en la extremidad afectada, que con el tiempo se traduce en síntomas progresivos como hinchazón, cambios en la piel y, en los casos más avanzados, úlceras.
Síntomas según el grado de severidad
Las secuelas de una trombosis en la pierna no se presentan igual en todos los pacientes. Existe una escala clínica ampliamente utilizada, conocida como escala de Villalta, que clasifica la severidad del síndrome postrombótico. En términos prácticos, los síntomas suelen progresar de la siguiente manera:
- •Grado leve: pesadez en la pierna al final del día, leve hinchazón que mejora al elevar la extremidad, sensación de cansancio en el miembro afectado.
- •Grado moderado: edema persistente que no desaparece completamente con el reposo, calambres nocturnos, prurito o picazón en la piel, aparición de venas superficiales dilatadas.
- •Grado severo: cambios en la coloración de la piel (manchas ocres o pardas en el tobillo y la parte baja de la pierna), induración del tejido subcutáneo, lipodermatoesclerosis y, en los casos más avanzados, úlceras venosas de difícil cicatrización.
Es importante distinguir el síndrome postrombótico de otras causas de hinchazón crónica, como la insuficiencia cardíaca, la enfermedad renal o el linfedema. La clave está en el antecedente de TVP y en los hallazgos del ultrasonido dúplex venoso, que permite visualizar el estado de las válvulas y el flujo sanguíneo con precisión.

¿Quiénes tienen más riesgo de desarrollarlo?
No todas las personas que han tenido una trombosis desarrollan síndrome postrombótico con la misma intensidad. Algunos factores aumentan la probabilidad de presentar secuelas más significativas:
- •Trombosis extensa que afectó venas proximales (ilíaca o femoral).
- •Recurrencia de episodios trombóticos en la misma extremidad.
- •Anticoagulación inadecuada o interrumpida prematuramente.
- •Obesidad o índice de masa corporal elevado.
- •No haber usado medias de compresión durante la fase de recuperación.
- •Edad avanzada y sedentarismo prolongado.
¿Cuándo acudir con un especialista vascular?
Si usted tuvo una trombosis venosa profunda hace meses o años y hoy presenta alguno de los síntomas descritos, es razonable buscar una valoración especializada. No es necesario esperar a que aparezca una úlcera para consultar. La detección temprana del daño valvular permite intervenir antes de que la condición avance.
El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, Angiólogo y Cirujano Vascular y Endovascular con consulta en Monterrey, recomienda no ignorar síntomas como la hinchazón persistente, los cambios en la piel o la aparición de manchas oscuras en el tobillo después de una trombosis. Estos signos pueden indicar que el sistema venoso necesita una evaluación formal.
Estudios diagnósticos recomendados
El estudio de primera elección para evaluar las secuelas de una trombosis en la pierna es el ultrasonido dúplex venoso . Este estudio no invasivo permite visualizar en tiempo real el estado de las venas profundas, identificar si hay obstrucción residual, evaluar el funcionamiento de las válvulas y detectar reflujo venoso, que es el signo característico del síndrome postrombótico.
En casos seleccionados, cuando se considera algún procedimiento para mejorar el drenaje venoso, pueden solicitarse estudios complementarios como la pletismografía o la venografía por resonancia magnética. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes el ultrasonido dúplex proporciona la información suficiente para orientar el manejo.
Opciones de manejo explicadas con neutralidad
El tratamiento del síndrome postrombótico tiene como objetivo principal reducir la hipertensión venosa , aliviar los síntomas y prevenir la progresión hacia úlceras. Las opciones disponibles incluyen:
Compresión elástica: Las medias de compresión graduada son el pilar del tratamiento conservador. Pueden ayudar a reducir el edema y la sensación de pesadez en la mayoría de los pacientes. Su uso debe ser constante y con la graduación adecuada, determinada por el especialista.
Actividad física supervisada: Caminar de forma regular activa la bomba muscular de la pantorrilla, que es el mecanismo natural que impulsa la sangre venosa hacia arriba. El ejercicio no sustituye otros tratamientos, pero puede contribuir de manera significativa al control de los síntomas.
Procedimientos venosos: En pacientes con obstrucción venosa significativa o con reflujo severo en venas superficiales que agravan el cuadro, pueden considerarse procedimientos como la ablación endovenosa o la colocación de stents venosos. Estas decisiones se toman de forma individualizada, tras una evaluación clínica y de imagen detallada. El Dr. Heredia cuenta con formación especializada en procedimientos endovasculares y es pionero en técnicas mínimamente invasivas en la región.
Cuidado de la piel y manejo de úlceras: Cuando ya existe daño cutáneo o úlceras venosas, el manejo requiere un enfoque más estructurado que incluye curaciones especializadas y control de la hipertensión venosa subyacente. Puede consultar más información en el artículo sobre úlceras venosas: por qué aparecen en las piernas y cómo se tratan .

Prevención desde la fase aguda y hábitos útiles
La mejor forma de reducir el riesgo de síndrome postrombótico es actuar correctamente desde el momento en que se diagnostica una TVP. Esto incluye completar el esquema de anticoagulación indicado por el médico, iniciar el uso de medias de compresión en la fase aguda cuando el especialista lo indique, y no interrumpir el seguimiento médico aunque los síntomas iniciales hayan desaparecido.
A largo plazo, mantener un peso saludable, evitar el sedentarismo prolongado, elevar las piernas durante el descanso y mantenerse hidratado son medidas que pueden ayudar a controlar la progresión de la insuficiencia venosa. Si desea profundizar en si la trombosis se resuelve completamente, puede consultar el artículo ¿La trombosis se cura por completo?
Si usted tuvo una trombosis venosa profunda y hoy presenta molestias persistentes en la pierna, una valoración especializada puede ofrecerle claridad sobre su situación actual y las opciones disponibles. El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza atiende en CEM Obispado y Doctors Hospital en Monterrey, Nuevo León.
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